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ROCA REY FRENTE A 6 TOROS EN NIMES

ROCA REY FRENTE A 6 TOROS EN NIMESDSC03134

El empresario Simón Casas anunció ayer que el torero Andrés Roca Rey se enfretará en solitario a seis toros durante la próxima Feria de la Vendimia de Nimes (Francia). La histórica cita, primera vez que Roca Rey lidia seis toros en solitario, será el domingo día 17 de Septiembre en el Coliseo Romano de Nimes, escenario donde el espada limeño se doctoró en Tauromaquia en 2015.

¿OTRA VEZ HUYENDO DEL TORO?

Lázaro Echegaray
España [ 01/03/2012 ]
¿OTRA VEZ HUYENDO DEL TORO?
A penas puedo llevar la cuenta de la cantidad de días (meses) que llevaba sin escribir en OyT. Sí sé que ha sido el tiempo necesario para terminar de dar los últimos retoques, los más costosos por cierto, a una tesis doctoral. La tarea está casi terminada, sólo falta la defensa, y en estas circunstancias debe uno volver a la vida normal. En el camino han pasado muchas cosas en la actualidad taurina, todas ellas interesantes, no todas ellas tan positivas como parecen. La cruda realidad es que sigue sin haber nada nuevo bajo el sol, que a rey muerto rey puesto, pero bajo la misma ley. Total, caramelos que apenas llegan a la boca ya han perdido todo su sabor.

La avaricia del denominado G-10 ha generado cambios sustanciales en las ferias. No se sabe muy bien quiénes son los asesores de esta gente, pero más valdría que los sometieran a examen ¿De quién ha sido la brillante idea de la exigencia de los derechos de imagen? ¿Quién ha sido el Rey Midas que les ha contado que todavía podían ganar más dinero del que ya ganaban? Flaco favor les ha hecho. Con lo que les gustan los dineros a estos señores y resulta que ahora no los van a ganar. Eso sí, ellos, desde esa egolatría que les caracteriza (son la base de la fiesta, son la generación que mejor ha toreado en la historia, son los pilares de la tauromaquia y de las ferias, son los ídolos de las revistas, y los más guapos también) pues se han creído el cuento a pies juntillas. Ni siquiera han sido conscientes de que ya no metían gente en las plazas, de que por mucho cartel de relumbrón que se anunciara allí cada vez se veía más cemento, de que las únicas plazas que se han mantenido han sido aquellas que han defendido al toro. Total, que la torería aburrida de todos los días lo mismo y con los mismos se va a quedar en casa durante una temporada, ay qué penita. Lo tienen merecido. Algunos hasta se alegrarán de no tener que pasar cada tarde el mal rato del miedo; ya tienen excusa para no enfrentarse al peligrosísimo becerro desmochado que han impuesto. Se lo pueden permitir porque el que no vive de vender relojes, vive de vender trajes o de hacerse fotografías en plan tío bueno para todas las revistas o de aparecer más veces vestido más de torero, con aroma de torero, en las marquesinas de las paradas de autobús que en las plazas de toros. Pero es que hay algunos que no se habían enganchado al carro de la moda (la moda del vestir, la del lucir, la del figurar, la moda de la dictadura del dinero, del mama quiero ser artista y que me reconozcan) y ahora los pobres se ven de brazos cruzados matado becerras en el campo y rodeados de los mismos adulones que les aseguraban pingues beneficios con el tema de la imagen. Por cierto, otros que verán mermadas sus labores serán los facultativos médicos pues ya no tendrán que hacer tanto parte de excusa.

Como se ha repetido hasta la saciedad, sacar a los abusones de los carteles abre la puerta a todos aquellos que antaño, demostrando ser más valientes, más honrados, más honestos y más profesionales -sí, más profesionales pues profesional es el que entiende la deontología de su profesión-, toreaban menos, a veces incluso nada. Así que se vuelven a ver a toreros de antes en los carteles y eso es una alegría. Pero no hay mal que por bien no venga. Ahora resulta que esos toreros quieren sustituir a los mandones. Y hacer exactamente lo mismo que ellos. Pongo un ejemplo: mano a mano en Madrid entre dos toreros del medio escalafón que traían loca a la afición matando las corridas que mataban y estando con ellas como se debía de estar. Pues se van a Madrid, a Madrid, insisto, al mano a mano, con la de Jandilla. ¿Y la de Pereda? Por el amor de Díos. A la primera de cambio nos encontramos con esto. Y no les digan nada ustedes ni a ellos ni a su gente porque entonces ustedes pasarán a ser ‘malos aficionados’, igual que quien critica las acciones del gobierno, sea el gobierno que sea, se convierte en un ‘mal patriota’. Si lo que quieren es ganar dinero fácil, deberían haberse hecho brokers que, visto lo visto, ha sido y es un negocio: poco arriesgado, sin moverte de tu ciudad, el fin de semana en casa y harto de billetes que llegan de la estafa. Visto que uno de estos toreros ya llevaba tiempo pidiendo ‘las blandas’ y como ahora no hay quién se las lleve, pues hagan ustedes cuentas de lo que parece que va a pasar. Yo casi prefería las cosas como estaban antes, con diez chupones herrados con una G y unos cuantos valientes a los que llamábamos toreros, dónde va a parar.

Lima Peru

Luis Miguel Castrillón

Madrid (España). Luis Miguel Castrillón, tras debutar recientemente con picadores en Manizales el pasado 5 de diciembre, no para de cosechar triunfos por la geografía americana. El 5 de febrero en Medellín ratificó todo lo apuntado anteriormente en la temporada de su despegue al cortar dos orejas a su segundo novillo.

Su actual apoderado, José Antonio Campuzano, acompaña al novillero colombiano en la difícil andadura del toreo, planteando una temporada en la que intentarán torear en España buscando las plazas de máxima responsabilidad. ‘Aparte de sitios de más rodaje, como Peralta, nuestra idea es, a partir de junio, poder torear en todos sitios, como las novilladas de Sevilla, Madrid y Valencia en julio. procuro mantener un contacto permanente de cara a un futuro’.

Campuzano lleva al lado de Luis Miguel dos años: ‘Le vi en Colombia y muy pronto me di cuenta de las condiciones que tenía, de modo que se vino conmigo a España, que es donde se ha hecho como torero. Siendo colombiano -continua José Antonio– no se encierra, es un torero para disfrutarlo, con una clase especial. Es un torero para todo el mundo’. 

JOSÉ Mª DE LA ROSA

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Fuente: El Comercio

 

Tomás Unger

 

 

 

El Hombre y los Animales

 

VIOLENCIA. El autor asegura tener una opinión ligeramente surrealista en el debate sobre la conveniencia de limitar la edad de ingreso para presenciar las corridas de toros. Esto nos lleva a preguntarnos cuál es la relación entre el hombre y los animales

 

Esta no es una página de espectáculos, deportes, ni arte, menos aun de tauromaquia. Menciono estos rubros porque las corridas de toros podrían, de alguna manera, caer en alguno de los tres primeros y, en este Diario, ya tienen su propia página. Hecha esta aclaración, me permito tocar el tema de las corridas de toros, porque, en mi opinión, toca tangencialmente un tema de mucho mayor importancia: la relación del hombre con los animales.

 

EL DEBATE

 

Se trata de limitar la edad de acceso a las corridas de toros  por la violencia del espectáculo. Para quienes tenemos un televisor en casa o acceso a Internet –que los chicos manejan mejor que sus padres– el argumento parece surrealista: la violencia y crueldad son omnipresente y de libre acceso. Personalmente, encuentro el box más violento y cruel, sin un ápice de estética o arte, pero es una cuestión de gustos.

 

Como dato pertinente, una reciente investigación ha demostrado el alto riesgo de muerte temprana o invalidez por lesión encefalocraneana en boxeadores, jugadores de futbol americano y de hockey sobre hielo; pero ese no es mi argumento. No pretendo que se suspenda o limite el acceso a ningún deporte. Solo quiero poner en evidencia la arbitrariedad de las diversas actitudes hacia la violencia y crueldad.

 

HOMBRE Y ANIMAL

 

En la corrida de toros se trata de la crueldad del hombre con un animal. Como hemos visto, el espectáculo de la crueldad del hombre con el hombre no tiene aparentemente trascendencia, pues es de libre acceso a cualquier de edad. Ahora veamos la relación del hombre con otros animales.

 

Nuestra existencia, al menos en los países más desarrollados, está ligada al consumo de miles de millones de animales (cifras de 9 ceros). Solo en pollos cada año se consumen más de 20.000 millones de animales.

 

El ganado consumido se cuenta en cientos de millones de cabezas al año. La cría de animales para consumo humano es una de las mayores industrias, que ha alcanzado la mayor eficiencia en convertir alimentos, en su mayoría de origen vegetal, en carne. La manera más eficiente de hacerlo supone ignorar totalmente los instintos y naturaleza del animal y mantenerlo vivo hasta que alcance las características más adecuadas para convertirlo en alimento más rentable.

 

Las condiciones en las que se logra esto van de lo sórdido a lo macabro: patos clavados al piso alimentados por bombeo para hincharles el hígado. Gallinas que no caminan, reses que no pastan, chanchos colgados vivos para desangrar, etc. Es parte de nuestra cultura, como lo son las manifestaciones para que no se usen animales en experimentos biológicos y médicos. Sospecho que cualquier res de hacienda se cambiaria gustosa por un toro de lidia.

 

LA TECNOLOGÍA

 

La vida de un animal “industrial”, ya sea ave, cerdo, bovino, etc., es artificial desde la inseminación que la inicia hasta los diversos métodos de terminarla. Durante el tiempo que demora el animal en alcanzar su peso optimo, cualquier actividad física resulta en un gasto no rentable (energía consumida) por lo que es evitada.

 

Una gallina ponedora no tiene para qué caminar, ni una res de carne moverse. Su vida es metabolizar alimento hasta el punto en que alcanza su peso optimo. En la mayoría de los animales para consumo este se alcanza dentro del primer 25% de su expectativa de vida.

 

Los miles de millones de animales que criamos para alimento han sido degradados a una existencia miserable. No, no sabemos lo que piensan, si piensan, o lo que sienten. No nos interesa.

 

Cuando se trata de comer o ganar dinero, cazamos ballenas con arpones explosivos, colgamos animales vivos para que se desangren y vendemos ‘pate de foie’. Son realidades de la vida sobre las que preferimos no hablar y que no van a cambiar.

 

LA OTRA TECNOLOGÍA

 

Al otro lado están los animales silvestres. Aquí es otra tecnología la que los agrede. Talamos bosques, construimos represas y gasoductos, echamos sustancias toxicas al agua y alteramos los ecosistemas. Hoy se cuentan por cientos las especies amenazadas y a diario mueren miles de animales en encuentros con nuestra tecnología. Desde pájaros que chocan con edificios, de animales atropellados o electrocutados hasta los envenenados en lagos, ríos y playas.

 

Sé que muchos tratan de hacer algo al respecto. La conciencia nos remuerde y las señoras, al menos algunas, han dejado de usar pieles. Tenemos excelentes zoológicos y los chinos están gastando millones para salvar al panda, condenado a la extinción por razones evolutivas. Hay preocupación por la conservación de la naturaleza y mucha gente muy bien intencionada lucha por hacer algo…pero un número mucho mayor se preocupa más por hacer dinero. A juzgar por los informes de las diversas sociedades involucradas en la conservación de la biodiversidad, los defensores van perdiendo.

 

¿Y LOS TOROS?

 

Me pregunto qué efecto puede tener sobre nuestra relación con los animales, el prohibir el ingreso de menores a los toros, o para el caso prohibir el uso de animales de laboratorio. Porque no prohibir la venta de hamburguesas (si realmente las hacen de carne de res), reduciendo el número de reses sacrificadas. Independientemente del debate sobre si las corridas de toros son un espectáculo que vale la pena conservar, el pretender que defendemos a los animales me parece una total e indignante hipocresía.

 

En cuanto a la violencia, solo pido que vean cinco minutos de avisos de cualquier canal de cable que anuncia sus estrenos. Hace unos días conté más de 20 muertos (hombres, mujeres y niños) en cinco minutos. Dos acuchillados, uno quemado, otros por explosión y el resto a balazos. No he oído ningún debate sobre una revisión de los programas de TV con miras a impedir que los niños vean violencia.

 

Enfrentemos los hechos: hacemos lo que da dinero y la violencia en los espectáculos ha demostrado ser altamente rentable.

 

Personalmente, encuentro una corrida de toros mucho menos violenta o cruel que cualquier película de Tarantino y la mayoría de las de Scorsese.

 

 

Fuente: El Comercio

 

Tomás Unger

 

¡VIVA LA MUJER PERUANA, VALIENTE Y AGUERRIDA! ¡¡QUE VIVA ICA!

Heroína   de ébano de la Guerra del Pacífico


Por: Lic. Jaime Uribe Rocha
Este 20 de noviembre se cumplen 128 años del sacrificio heroico de Catalina Buendía de Pecho, quién se convirtió en una de las más grandes heroínas de la guerra con Chile, su hazaña es digna de la mujer peruana. Una mujer negra, joven, bella, una excepcional estatua de ébano del pueblo iqueño San José de los Molinos. Que  jamás se limitó  a su condición de digna esposa y de madre ejemplar, tampoco hizo lo que suelen hacer las damas frívolas de todos los tiempos: no incurrió en la fatuidad de consagrarse exclusivamente al cultivo de su belleza y arreglo personal.  ¡VIVA LA MUJER PERUANA, VALIENTE Y AGUERRIDA! ¡¡QUE VIVA ICA!  
       
Como siempre,  la Historia Oficial acepta con desgano o regañadientes a Catalina Buendía de Pecho como una  gran heroína de la Guerra con Chile, condenándola a ser, como otros personajes populares, un ente aislado, borroso y desprendido del conjunto histórico de la patria. ¿Por qué hasta la fecha no se le rinde los honores que se merece? ¿Por ser una mujer negra, su sacrificio no tiene el mismo valor de nuestros héroes de la Guerra con Chile? ¿Historia falsa que excluye a sectores populares de diversas clases sociales y grupos étnicos?
Su actividad principal se desarrolló en la  agricultura, produciendo algodón, los ricos pallares y las deliciosas uvas. Pero, hizo algo más. Cuando los chilenos invadieron nuestro país durante la Guerra del Pacífico, de 1879 a1883, lideró la insurrección en defensa de la patria, arengó  de valor a los  patriotas iqueños, y con su propio recursos y armas improvisadas, se atrincheró con sus huestes en el cerro de Los Molinos – aproximadamente a 12 kilómetros hacia el norte de la ciudad de Ica – y ofreció una valerosa y épica resistencia a los invasores chilenos, jamás igualada, en la historia de la patria.

Para las hordas invasoras el camino obligado hacia la sierra era a través de San José de los Molinos-no había otra alternativa-, un pacífico pueblo del valle iqueño, al borde del rio  del mismo nombre, peldaño de  una alta montaña que denota cercanía a la cadena andina. Nuestros enemigos no tenían otra disyuntiva, ni  contaban con la  astucia y resistencia  organizada de  la valerosa  Catalina Buendía. Conocía el terreno como la palma de su mano, por eso rengaba de valor a los  pocos hombres, ancianos, mujeres y niños  que quedaban en el pueblo, que  henchidos de un fervoroso sentido de patria, lograron constituir  un maltrecho ejército débilmente apertrechado, donde la única fuerza que existía era una indeclinable fe en el triunfo. Y posesionados del único baluarte disponible: el cerro “Los Molinos” – desde donde se podía dominarse la policromía de toda la campiña  iqueña-, aguardaban con energía y valor  la aparición de la fuerte gendarmería enemiga, que ya anunciaba a las puertas del pueblo el correo secreto de los campesinos iqueños.

Todos  sus paisanos trabajaban infatigablemente  día y noche a las órdenes de Catalina Buendía de Pecho, sin duda ni murmuraciones,  la respetaban por ser una mujer de contextura  alta, musculosa, aceitunada e imponente. Una recia morena,  más hecha para las acciones varoniles y rudas que para las femeninas y domesticas. Descalza, sudorosa, con  el pecho casi descubierto corría de un lugar a otro inyectando valor e instruyendo manejo de armas, comprobando, ayudando a esa gran tarea de defensa bélica, que tenía  absorbido a su pueblo. Los hombres construían fortines, abrían zanjas, improvisaban catapultas y se distribuían puestos de combate. Las mujeres cargaban palos, herramientas, arena para la ruma de costales de la línea principal de resistencia, y los niños llevaban en las limetas de vientre ancho y cuello corto la refrescante  “chicha de jora” que calmaría la abrazadora sed del mediodía.

En efecto, todo era un loquerío de ansiedad y angustia en el pecho de los molinenses. Parapetados, dispuestos a escribir una nueva y gloriosa historia de sangre, como se había escrito en el Morro de Arica, defendiendo la patria herida, mutilada e invadida. Es así, el 20 de noviembre de 1883 antes que el sol coronase el cenit, las tremendas nubes de una inigualable polvareda  nunca antes vista y el toque de guerra de una corneta precedieron la irrupción del ejercito rojiazul de los sureños. Su caballería venía a la vanguardia haciendo cabriolear sus briosos caballos, mientras la infantería y la artillería ligera seguían su camino en ordenada marcha. Solo la presencia de tan bien equipado destacamento – y esto lo sabían los propios chilenos –  servía para atemorizar cualquier intento de rechazo u oposición del  pueblo  –  menos a este pequeño contrafuerte, que servía de vigía  y cuidaba el acceso al pueblo -,  los invasores se ufanaban de su impresionismo militar, del poderío arrollador. Por ende, siempre arrollaban y forzaban a  los campesinos del lugar  a  la entrega de la Plaza de Armas o a ser acribillados.

Cuál no sería la sorpresa para el enemigo cuando, al penetrar a Los Molinos, los recibió  una impresionante  lluvia de piedras provenientes del cerro, una descarga brusca de la escopetería y el tumultuoso empuje de una masa afiebrada, descontroló por completo a la caballería que se desbocó furiosa  tumbando a sus jinetes, pisoteándolos varias veces e impidiendo que los infantes y artilleros pudiesen emplazarse convenientemente. Sobre este caos se abalanzó los combatientes  iqueños en un ataque suicida, rematando a machete, cuchillo, palo y un cuerpo a cuerpo a los invasores. Se produjo innumerables bajas que los obligó a retroceder,  para volver  con más fuerza al ataque. Cuando esto acontecía, Catalina Buendía  que como leona luchaba contra el enemigo, tomó la bandera peruana y trepando hasta la cima del promontorio y ante el jubilo del pueblo grito: ¡NO PASARAN!  ¡VIVA EL PERU!

Después de este valeroso episodio de patriotismo demostrado por la resistencia, la historia reseña de una vil traición que estos sufrieron por parte de un avaro poblador del lugar de ascendenciachina de nombre Chang Joo, quien se vendió ante los chilenos alcanzándoles subrepticiamente, y protegido por la oscuridad de la noche información sobre la exacta ubicación de los patriotas iqueños,  la forma de llegar hacia ellos por la retaguardia y por sorpresa. Hecho que se consumó, causando una sangrienta y dolorosa derrota para los nuestros a pesar del valor demostrado,  al verse ya perdidos apareció nítidamente la figura de Catalina Buendía tratando de evitar una mayor hecatombe, salió adelante, portando una bandera blanca que resaltaba en la mancha nocturna, gritó: ¡PAZ!  ¡QUEREMOS PAZ HONROSA! ¡NO MÁS SANGRE!

Entre la polvareda y las balas, se vio descender del altozano a una robusta figura enfaldada portando la bandera neutral, que poco a poco fue identificándose mejor. Era de una mujer, la de Catalina Buendía, llegaba con el traje rasgado, los senos descubiertos y zangoloteantes, el rostro surcado de heridas y sudor. Ante la expectación de ambos bandos, que habían detenido ya el combate, llegó hasta el pie del monte y dirigiéndose al que supuso ser el jefe de la tropa enemiga, habló en tono claro y sentencioso: “Señor, mi pueblo ha comprendido que seguir resistiendo a vuestras armas es sacrificio inútil. Y aunque no teme a dicho sacrificio quiere pedirle una paz honrosa en que les asegure respeto a sus gentes. Así guardaremos con honor nuestras vidas y vosotros evitareis algunas perdidas. No olvides señor, que no hay enemigo chico”.

De inmediato el jefe de las tropas chilenas, contesto  “Sabia es mujer la decisión de tu pueblo, y aunque vuestra situación de vencidos no da derecho a condiciones, te probaré cuan nobles somos como vencedores. Di a tu pueblo que baje del Cerrillo en paz, que sus derechos les serán respetados”. A una señal de Catalina Buendía, confiados comenzaron a bajar de la cumbre todo ese castigado conjunto de valientes hombres, con las armas en alto y los cuerpos heridos, fueron congregándose a unos metros de la espalda de su emisario y frente al estado mayor del destacamento enemigo, depositaron sus armas en el suelo en prueba de sumisión. Cuando el último de ellos había dejado caer la suya, la voz del jefe chileno resonó dirigiéndose a sus hombre: “Chilenos, la fuerza es el derecho de los pueblos: la muerte, a lo que los pueblos débiles tienen derecho. Enseñad a esta gente como debieron conquistar el suyo”.

Apagada apenas su palabra, una ráfaga de metralleta barrio con los exhaustos cuerpos de los combatientes, que inermes ya, nada pudieron hacer por repeler el fuego. Concluido el  ataque a mansalva, el comandante chileno volvió a dirigirse a la enviada diciéndole:” Solo los emisarios de paz, tienen derecho a que se  les respete la vida. Di si volvéis a tu cerro o te rendís incondicionalmente”. Catalina Buendía, disimulando el dolor que le había  producido la asquerosa felonía, bajó los ojos aparentando acatamiento y resignadamente, contestó: “Señor,  tu poder es grande y cierto, error de vuestro pueblo fue osar desafiarte. Reconocemos tu superioridad, tu valor y el valor de tu gente. Ello nos obliga a rendirte tributo y quiero que me permitas ofrecerte el mío”. El chileno contesto:” Habla, pero no olvides que una traición te costará la vida”.

Catalina Buendía:”Señor, ya te dije que tu poder me ha conmovido hondo, lo único que quiero es ofrecerte la “chicha de la victoria”, que preparé para mis hombres pensando en el triunfo. Pero el triunfo es vuestro, es de vuestra grandeza. Beba pues señor, nuestro humilde tributo, que bien te corresponde”. Y cogiendo entre sus manos una gorda limeta con la sagrada “chicha de jora”, Catalina avanzó hasta el adalid chileno y postrándose casi se la ofreció reverente. Este con astucia y la desconfianza que los rendidos elogios de la mujer no había podido del todo borrar, pero comprometido al mismo tiempo con ellos y con los ojos de sus hombres que le acechaban, dijo, temiendo que la bebida estuviese envenenada:”Te agradezco el presente hermosa mujer, pero ya que me lo ofrecéis deseo compartirlo contigo. Tu  bebe primer la “Chicha de jora”, para acompañarte luego de tu generoso brindis”.

Imperturbable  y serena Catalina Buendía, cogió la “chicha de jora” – en verdad envenenada con las semillas de la fruta piñón, para diezmar al enemigo – y diciendo:”Con voz señor, por vuestra gloria”, la apuró tranquilamente y secando el pico del objeto con sus manos la extendió al soldado. Convencido este de que la chicha, a juzgar por la prueba, era buena, bebió también el fresco liquido y pasó el recipiente a otro de sus hombres. Y cuando ya habían bebido muchos, uno de ellos señalando a su jefe alarmó: ¡El mayor se desploma!  ¿Qué pasa? ¡Maldición! clamo otro ¡La chicha está envenenada! Y mientras otros acudían a auxiliar a su jefe, ya otros se doblegaban preso de convulsiones, sonó una bala potente, certera, siniestra y Catalina Buendía que había resistido hasta ese instante de pie la cicuta mortal, rodo ensangrentada en el pedregoso suelo del lugar. Todavía, envenenada y baleada, de los labios morenos y empolvados podía escucharse entre  cuajarones de sangre una frase hecha credo que decía ¡NO PASARAN! ¡NO PASARAN!

Su  hazaña es incomparable,  digna de la mujer negra, Catalina Buendía de Pecho no claudicó de sus rebeldías ni depuso  las armas ante el vencedor. Hizo algo más grandioso y más heroico: con el asta de nuestra propia bandera se atravesó  el corazón y murió profiriendo palabras exaltadoras para nuestra patria y el pueblo iqueño ¡VIVAEL PERÚ!