Archive for 23 noviembre 2011

¡VIVA LA MUJER PERUANA, VALIENTE Y AGUERRIDA! ¡¡QUE VIVA ICA!

Heroína   de ébano de la Guerra del Pacífico


Por: Lic. Jaime Uribe Rocha
Este 20 de noviembre se cumplen 128 años del sacrificio heroico de Catalina Buendía de Pecho, quién se convirtió en una de las más grandes heroínas de la guerra con Chile, su hazaña es digna de la mujer peruana. Una mujer negra, joven, bella, una excepcional estatua de ébano del pueblo iqueño San José de los Molinos. Que  jamás se limitó  a su condición de digna esposa y de madre ejemplar, tampoco hizo lo que suelen hacer las damas frívolas de todos los tiempos: no incurrió en la fatuidad de consagrarse exclusivamente al cultivo de su belleza y arreglo personal.  ¡VIVA LA MUJER PERUANA, VALIENTE Y AGUERRIDA! ¡¡QUE VIVA ICA!  
       
Como siempre,  la Historia Oficial acepta con desgano o regañadientes a Catalina Buendía de Pecho como una  gran heroína de la Guerra con Chile, condenándola a ser, como otros personajes populares, un ente aislado, borroso y desprendido del conjunto histórico de la patria. ¿Por qué hasta la fecha no se le rinde los honores que se merece? ¿Por ser una mujer negra, su sacrificio no tiene el mismo valor de nuestros héroes de la Guerra con Chile? ¿Historia falsa que excluye a sectores populares de diversas clases sociales y grupos étnicos?
Su actividad principal se desarrolló en la  agricultura, produciendo algodón, los ricos pallares y las deliciosas uvas. Pero, hizo algo más. Cuando los chilenos invadieron nuestro país durante la Guerra del Pacífico, de 1879 a1883, lideró la insurrección en defensa de la patria, arengó  de valor a los  patriotas iqueños, y con su propio recursos y armas improvisadas, se atrincheró con sus huestes en el cerro de Los Molinos – aproximadamente a 12 kilómetros hacia el norte de la ciudad de Ica – y ofreció una valerosa y épica resistencia a los invasores chilenos, jamás igualada, en la historia de la patria.

Para las hordas invasoras el camino obligado hacia la sierra era a través de San José de los Molinos-no había otra alternativa-, un pacífico pueblo del valle iqueño, al borde del rio  del mismo nombre, peldaño de  una alta montaña que denota cercanía a la cadena andina. Nuestros enemigos no tenían otra disyuntiva, ni  contaban con la  astucia y resistencia  organizada de  la valerosa  Catalina Buendía. Conocía el terreno como la palma de su mano, por eso rengaba de valor a los  pocos hombres, ancianos, mujeres y niños  que quedaban en el pueblo, que  henchidos de un fervoroso sentido de patria, lograron constituir  un maltrecho ejército débilmente apertrechado, donde la única fuerza que existía era una indeclinable fe en el triunfo. Y posesionados del único baluarte disponible: el cerro “Los Molinos” – desde donde se podía dominarse la policromía de toda la campiña  iqueña-, aguardaban con energía y valor  la aparición de la fuerte gendarmería enemiga, que ya anunciaba a las puertas del pueblo el correo secreto de los campesinos iqueños.

Todos  sus paisanos trabajaban infatigablemente  día y noche a las órdenes de Catalina Buendía de Pecho, sin duda ni murmuraciones,  la respetaban por ser una mujer de contextura  alta, musculosa, aceitunada e imponente. Una recia morena,  más hecha para las acciones varoniles y rudas que para las femeninas y domesticas. Descalza, sudorosa, con  el pecho casi descubierto corría de un lugar a otro inyectando valor e instruyendo manejo de armas, comprobando, ayudando a esa gran tarea de defensa bélica, que tenía  absorbido a su pueblo. Los hombres construían fortines, abrían zanjas, improvisaban catapultas y se distribuían puestos de combate. Las mujeres cargaban palos, herramientas, arena para la ruma de costales de la línea principal de resistencia, y los niños llevaban en las limetas de vientre ancho y cuello corto la refrescante  “chicha de jora” que calmaría la abrazadora sed del mediodía.

En efecto, todo era un loquerío de ansiedad y angustia en el pecho de los molinenses. Parapetados, dispuestos a escribir una nueva y gloriosa historia de sangre, como se había escrito en el Morro de Arica, defendiendo la patria herida, mutilada e invadida. Es así, el 20 de noviembre de 1883 antes que el sol coronase el cenit, las tremendas nubes de una inigualable polvareda  nunca antes vista y el toque de guerra de una corneta precedieron la irrupción del ejercito rojiazul de los sureños. Su caballería venía a la vanguardia haciendo cabriolear sus briosos caballos, mientras la infantería y la artillería ligera seguían su camino en ordenada marcha. Solo la presencia de tan bien equipado destacamento – y esto lo sabían los propios chilenos –  servía para atemorizar cualquier intento de rechazo u oposición del  pueblo  –  menos a este pequeño contrafuerte, que servía de vigía  y cuidaba el acceso al pueblo -,  los invasores se ufanaban de su impresionismo militar, del poderío arrollador. Por ende, siempre arrollaban y forzaban a  los campesinos del lugar  a  la entrega de la Plaza de Armas o a ser acribillados.

Cuál no sería la sorpresa para el enemigo cuando, al penetrar a Los Molinos, los recibió  una impresionante  lluvia de piedras provenientes del cerro, una descarga brusca de la escopetería y el tumultuoso empuje de una masa afiebrada, descontroló por completo a la caballería que se desbocó furiosa  tumbando a sus jinetes, pisoteándolos varias veces e impidiendo que los infantes y artilleros pudiesen emplazarse convenientemente. Sobre este caos se abalanzó los combatientes  iqueños en un ataque suicida, rematando a machete, cuchillo, palo y un cuerpo a cuerpo a los invasores. Se produjo innumerables bajas que los obligó a retroceder,  para volver  con más fuerza al ataque. Cuando esto acontecía, Catalina Buendía  que como leona luchaba contra el enemigo, tomó la bandera peruana y trepando hasta la cima del promontorio y ante el jubilo del pueblo grito: ¡NO PASARAN!  ¡VIVA EL PERU!

Después de este valeroso episodio de patriotismo demostrado por la resistencia, la historia reseña de una vil traición que estos sufrieron por parte de un avaro poblador del lugar de ascendenciachina de nombre Chang Joo, quien se vendió ante los chilenos alcanzándoles subrepticiamente, y protegido por la oscuridad de la noche información sobre la exacta ubicación de los patriotas iqueños,  la forma de llegar hacia ellos por la retaguardia y por sorpresa. Hecho que se consumó, causando una sangrienta y dolorosa derrota para los nuestros a pesar del valor demostrado,  al verse ya perdidos apareció nítidamente la figura de Catalina Buendía tratando de evitar una mayor hecatombe, salió adelante, portando una bandera blanca que resaltaba en la mancha nocturna, gritó: ¡PAZ!  ¡QUEREMOS PAZ HONROSA! ¡NO MÁS SANGRE!

Entre la polvareda y las balas, se vio descender del altozano a una robusta figura enfaldada portando la bandera neutral, que poco a poco fue identificándose mejor. Era de una mujer, la de Catalina Buendía, llegaba con el traje rasgado, los senos descubiertos y zangoloteantes, el rostro surcado de heridas y sudor. Ante la expectación de ambos bandos, que habían detenido ya el combate, llegó hasta el pie del monte y dirigiéndose al que supuso ser el jefe de la tropa enemiga, habló en tono claro y sentencioso: “Señor, mi pueblo ha comprendido que seguir resistiendo a vuestras armas es sacrificio inútil. Y aunque no teme a dicho sacrificio quiere pedirle una paz honrosa en que les asegure respeto a sus gentes. Así guardaremos con honor nuestras vidas y vosotros evitareis algunas perdidas. No olvides señor, que no hay enemigo chico”.

De inmediato el jefe de las tropas chilenas, contesto  “Sabia es mujer la decisión de tu pueblo, y aunque vuestra situación de vencidos no da derecho a condiciones, te probaré cuan nobles somos como vencedores. Di a tu pueblo que baje del Cerrillo en paz, que sus derechos les serán respetados”. A una señal de Catalina Buendía, confiados comenzaron a bajar de la cumbre todo ese castigado conjunto de valientes hombres, con las armas en alto y los cuerpos heridos, fueron congregándose a unos metros de la espalda de su emisario y frente al estado mayor del destacamento enemigo, depositaron sus armas en el suelo en prueba de sumisión. Cuando el último de ellos había dejado caer la suya, la voz del jefe chileno resonó dirigiéndose a sus hombre: “Chilenos, la fuerza es el derecho de los pueblos: la muerte, a lo que los pueblos débiles tienen derecho. Enseñad a esta gente como debieron conquistar el suyo”.

Apagada apenas su palabra, una ráfaga de metralleta barrio con los exhaustos cuerpos de los combatientes, que inermes ya, nada pudieron hacer por repeler el fuego. Concluido el  ataque a mansalva, el comandante chileno volvió a dirigirse a la enviada diciéndole:” Solo los emisarios de paz, tienen derecho a que se  les respete la vida. Di si volvéis a tu cerro o te rendís incondicionalmente”. Catalina Buendía, disimulando el dolor que le había  producido la asquerosa felonía, bajó los ojos aparentando acatamiento y resignadamente, contestó: “Señor,  tu poder es grande y cierto, error de vuestro pueblo fue osar desafiarte. Reconocemos tu superioridad, tu valor y el valor de tu gente. Ello nos obliga a rendirte tributo y quiero que me permitas ofrecerte el mío”. El chileno contesto:” Habla, pero no olvides que una traición te costará la vida”.

Catalina Buendía:”Señor, ya te dije que tu poder me ha conmovido hondo, lo único que quiero es ofrecerte la “chicha de la victoria”, que preparé para mis hombres pensando en el triunfo. Pero el triunfo es vuestro, es de vuestra grandeza. Beba pues señor, nuestro humilde tributo, que bien te corresponde”. Y cogiendo entre sus manos una gorda limeta con la sagrada “chicha de jora”, Catalina avanzó hasta el adalid chileno y postrándose casi se la ofreció reverente. Este con astucia y la desconfianza que los rendidos elogios de la mujer no había podido del todo borrar, pero comprometido al mismo tiempo con ellos y con los ojos de sus hombres que le acechaban, dijo, temiendo que la bebida estuviese envenenada:”Te agradezco el presente hermosa mujer, pero ya que me lo ofrecéis deseo compartirlo contigo. Tu  bebe primer la “Chicha de jora”, para acompañarte luego de tu generoso brindis”.

Imperturbable  y serena Catalina Buendía, cogió la “chicha de jora” – en verdad envenenada con las semillas de la fruta piñón, para diezmar al enemigo – y diciendo:”Con voz señor, por vuestra gloria”, la apuró tranquilamente y secando el pico del objeto con sus manos la extendió al soldado. Convencido este de que la chicha, a juzgar por la prueba, era buena, bebió también el fresco liquido y pasó el recipiente a otro de sus hombres. Y cuando ya habían bebido muchos, uno de ellos señalando a su jefe alarmó: ¡El mayor se desploma!  ¿Qué pasa? ¡Maldición! clamo otro ¡La chicha está envenenada! Y mientras otros acudían a auxiliar a su jefe, ya otros se doblegaban preso de convulsiones, sonó una bala potente, certera, siniestra y Catalina Buendía que había resistido hasta ese instante de pie la cicuta mortal, rodo ensangrentada en el pedregoso suelo del lugar. Todavía, envenenada y baleada, de los labios morenos y empolvados podía escucharse entre  cuajarones de sangre una frase hecha credo que decía ¡NO PASARAN! ¡NO PASARAN!

Su  hazaña es incomparable,  digna de la mujer negra, Catalina Buendía de Pecho no claudicó de sus rebeldías ni depuso  las armas ante el vencedor. Hizo algo más grandioso y más heroico: con el asta de nuestra propia bandera se atravesó  el corazón y murió profiriendo palabras exaltadoras para nuestra patria y el pueblo iqueño ¡VIVAEL PERÚ!

Conversación anónima (cachondeo)


OIGA

YA DEJE DE TOMAR EL REMEDIO QUE LE TRAEN AL CAFE CON TANTA COCA COLA ZERO,  AL PARECER LE ESTA AFECTANDO SU BUEN JUICIO Y PUEDE RESENTIRSE EL PRESIDENTE DEL TABLERO TAURINO DEL  CUNERO,

ADEMAS CREO QUE ESTE DOMINGO SE TERMINA LA FERIA PORQUE DESPUES DE VER Y APLAUDIR A ESOS MONSTRUOS DE LA TAUROMAQUIA LIDIANDO A SEIS DELICIOSOS Y BUENOS BOMBONES , NO QUEDA MAS QUE VER  A LA QUE EL PERIODISTA TAURINO RADIAL AMO DE LA TAUROMASIA, SE LE HA ENCOMENDADO GESTIONAR ANTE LA EMPRESA  “POCA ROPA”  SU REALIZACION.

ESPEREMOS RESULTADOS FABORABLES.

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Pensando en ustedes he REFLEXIONADO …… por ello la crónica de ésta semana será BUENITA, es decir BONDADOSITA, llena de nostalgía taurina … me remito a un ejemplo:

UN HITO EN LA HISTORIA TAURINA

En tarde de Sol radiante y con menos de un cuarto de plaza, se lidiaron seis hermosos y bravísimos TOROS – TOROS con edad, peso y trapío, todos noblez que no fueron dignamente aprovechados por los alternantes, se fueron al desolladeron con las orejas, rabos y patas, en medio de lágrimas de los asistentes.

Manrique Monce (tres vueltas al ruedo en medio de grandes ovaciones y tres avisos en medio del llanto y dolor)  Lastián Costilla (fue cogido al entrar a matar el toro tuvo que ser apuntillado en el ruedo y silencio por la muerte del toro)  Ángel Juerguera (gran ovación que no salió a recibir y seis pañuelos sacó el juez por lo que fue arrestado)

El Escapulario de Lata será entregado junto con el Escapulario de Loro a los empresarios en un homenaje  póstumo.

TOMELO USTED CON CALMA NO ES LA PRIMERA Y NO HAY PRIMERA SIN SEGUNDA.

DECLARACIÓN DE CIUDADES TAURINAS DEL PERÚ

DECLARACIÓN DE CIUDADES TAURINAS DEL PERÚ

Remitido por la Plataforma Taurina de Perú Contando con la asistencia de representantes de más de medio cenetenar de ciudades taurinas de nueve regiones del Perú y con gran éxito se celebró en la ciudad de Lima el Primer Encuentro de Ciudades Taurinas del Perú, organizado por la Asociación Cultural Plataforma Taurina del Perú. Todos los participantes, con gran entusiasmo, contribuyeron y participaron en redactar la declaración final de este Primer Encuentro de Ciudades Taurinas para luego aprobarla por unanimidad. Finalmente todos hicieron un compromiso de “mantener viva nuestra tradición taurina e iniciar las gestiones pertinentes y solicitar ante las autoridades políticas, regionales, municipales, provinciales, distritales, de su localidad para conseguir la DECLARACION DE LAS CORRIDAS DE TOROS Y DEMÁS ESPECTÁCULOS TAURINOS COMO PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL DEL PERU”.

El texto completo de la Declaración de Ciudades Taurinas del Perú a continuación:

DECLARACIÓN DE CIUDADES TAURINAS DEL PERÚ Los que suscribimos, autoridades, aficionados representantes de sus respectivas ciudades taurinas y los que se adhieran a la presente Declaración, reunidos en el Primer Encuentro de Ciudades Taurinas del Perú declaramos públicamente lo siguiente:

1-. Nuestro más firme apoyo a la continuidad en todas sus expresiones de las corridas de toros y demás espectáculos taurinos sin restricción alguna, teniendo como referencia el Reglamento General de Espectáculos de la Municipalidad Distrital del Rímac, como una de las mayores expresiones de identidad cultural de nuestras ciudades del Perú, enraizada en lo más profundo de las tradiciones de nuestros pueblos, instalada y respaldada por más de 450 años de historia y costumbre popular ininterrumpida que se manifiesta en la celebración de más de 800 festejos taurinos a lo largo y ancho de nuestro territorio nacional

. 2.- Proclamamos que las Corridas de Toros tienen carácter cultural reconocido por sentencia emitida por el Tribunal Constitucional, del 19 abril del 2011, por la cual dejó claramente establecido que la tauromaquia en el Perú es una manifestación cultural y artística que se ha incorporado a nuestra cultura mestiza y forma parte de la diversidad cultural del Perú y que negar su carácter cultural constituiría una negación a nuestra propia historia.

3.- Reconocemos que las Corridas de Toros forman parte de nuestro Patrimonio Cultural y como tal deben ser respetados y protegidos por el Gobierno de la Nación. Dicha sentencia del Tribunal Constitucional permite que las Corridas de Toros sean declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial conforme a la Ley 28296. En virtud a dicha norma, obliga al Estado a adoptar medidas para su protección y promoción, al igual que cualquier otro bien del patrimonio cultural. A tal fin, consideramos que es responsabilidad del Ministerio de Cultura y los poderes públicos contribuir a su difusión y permanencia como manifestación cultural, otorgándole las ayudas precisas, velando por su defensa y legitimidad.

4.- Solicitamos amparados en esta coyuntura legal, que los Espectáculos Taurinos en el Perú sean reconocidos como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación y que el Estado peruano declare a las Corridas de Toros y demás Espectáculos Taurinos como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación, para salvaguardar, proteger y garantizar la tradición cultural de nuestro país.

5.- Defendemos el derecho constitucional de nuestros pueblos de elegir libremente, y celebrar los más de 800 Espectáculos Taurinos que se dan en los pueblos y ciudades de más del 76% de los departamentos del Perú, lo que evidencia la magnitud y difusión que tiene está tradición cultural popular en casi todo el territorio nacional sin que nadie nos pueda privar de una de nuestras tradiciones más preciadas, por lo que desconocerlo sería negar una parte importante nuestro derecho constitucional a la identidad cultural.

6.- Resaltamos el gran valor económico de las Corridas de Toros y sus actividades inherentes a los Espectáculos Taurinos, como generadora de puestos de trabajo y fuentes de ingresos directos e indirectos para muchos peruanos. Su falta de protección y apoyo ocasionaría desempleo y menores ingresos al Estado. También se afectaría el turismo externo e interno que generan los asistentes a los Espectáculos Taurinos en cada ciudad.

7.- Destacamos los beneficios ecológicos de la crianza del toro de lidia, especie única a preservar y creación cultural del hombre, que lo ha seleccionado durante siglos. También como protector de un espacio natural que pervive gracias a su presencia: La ganadería. Su afectación atentaría contra la ecología pues dejarían de cuidarse y aprovecharse grandes extensiones de terrenos, entre otros beneficios para el Estado Peruano.

8.- Respaldamos las gestiones que viene programando y realizando la Asociación Cultural Plataforma Taurina del Perú para la protección y promoción de las Corridas de Toros y Espectáculos Taurinos en el Perú ante el Gobierno Central, y otros Poderes del Estado, Gobiernos Regionales, Gobiernos Locales, Organismos Públicos Descentralizados Autónomos, demás autoridades y organismos internacionales.

9.- Deseamos contribuir a la consecución de medidas legales de todo tipo para preservar la Fiesta de los Toros mediante su reconocimiento como Patrimonio Inmaterial de nuestra Cultura en todos sus niveles, esto es, local, nacional y en su momento, como elemento del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad ante la UNESCO.

10.- Por ello, los que suscribimos y los que se adhieran a la presente declaración, nos comprometemos a mantener viva nuestra tradición taurina e iniciar las gestiones pertinentes y solicitar ante las autoridades políticas, regionales, municipales, provinciales, distritales, de su localidad para conseguir la DECLARACION DE LAS CORRIDAS DE TOROS Y DEMÁS ESPECTÁCULOS TAURINOS COMO PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL DEL PERU.

Lima, 12 de noviembre del 2011

Morenito de Canta triunfa en apertura de Feria 2011

Morenito de Canta triunfa en apertura de Feria 2011

Carlos Ramirez Camargo  “Morenito de Canta” sale a hombros por la puerta grande tras recibir dos orejas por su actuación en el ultimo toro de la tarde taurina en Acho “Feria del Señor de los Milagros 2011” con astados de La Haumada divisa Amarilla, Encarnada y Esmeralda procedencia Jandilla

Javier Jimenez: (Mexicano)  celeste y oro,  Palmas y Silencio

Sergio Flores: (Español)  esmeralda y oro, Silencio y tres avisos

Morenito de Canta (Peru) Perla y oro, Aplausos y Ovacion tras dos orejas al segundo toro de su lote que cerro plaza, al mejor novillo de un pesimo encierro de La Haumada Morenito de Canta dio una gran faerna  de exquisito gusto. Mato con una gran estocada despues de un desafortunado pinchazo. En su primer toro que se rajo pronto un pinchazo hondo le dejo sin oreja.

Sergio Flores palmas mientras que Javier Jiménez  acabó escuchando los tres avisos en su segundo toro que fue devuelto a los corrales.

Se dio minuto de silencio por:   Paco Cespedes, Antonio Chanel y Angel Solimano “Angelillo”

El banderillero “El Pirri” fue cogido en la salida de banderillas dislocando le la mandíbula sin consecuencias graves.
El picador Cesar Caro ovacionado por el publico al igual que el banderillero Denis Castillo que impuso dos pares de banderillas en todo lo alto.

Noviembre 7  del 2011