Torero, Picador, gran aficionado y un señor.
Comportamiento del toro en el caballo y la importancia de el picador en la fiesta brava
“Un toro bravo debe acudir rápidamente una vez que le cita el picador, debe embestir humillando y empujar mientras sienta el hierro en los costillares. Se debe picar en la parte final del morrillo, que es una almohadilla de músculo y grasa de unos 30-40 cm de profundidad. Si embiste con la cara arriba, si cabecea y hace sonar el estribo, si quiere quitarse la puya, si no empuja, si se acuesta y se repucha estaremos ante un animal potencialmente manso.

Es necesario volver a ponerlo en suerte ya que a partir de la segunda vara (¡con un solo puyazo no se puede ver la bravura de un toro!) se puede empezar a catalogar con fundamento un animal, pues sabe con qué se va a encontrar en cada encuentro con el caballo. Si aun con todo acude con prontitud y galopando, empuja con fuerza, humilla y le cuesta salir del embroque, el toro puede considerarse como bravo. Si repite un tercer encuentro con las mismas características que el anterior, es decir, galopando y con ansias de embestir, creciéndose incluso, entonces se puede considerar como muy bravo, aspecto que lamentablemente no es muy común hoy en día.

… Por tanto, el toro en la suerte de varas debe mantener la fijeza y la prontitud en las embestidas, aunque se le siga llamando en contra de la querencia natural de la puerta de chiqueros. Cada vez acudirá desde una distancia más larga, al galope, (¡qué gran belleza supone!), no se saldrá suelto o huido de la suerte y mantendrá la boca cerrada mientras dure la pelea, sin mugir ni escarbar antes de arrancarse al caballo, ni cocear durante el castigo. Sobre todo, no hay que dejarse engañar por esos toros broncos y violentos, que arrollan más que embisten, que hacen cosas de mansos con la apariencia de bravos.

Si el toro se resiste a acudir al encuentro habrá que ir acercando el caballo hacia la querencia de salida para acabar picándolo incluso con el caballo de reserva, el que se encuentra en la puerta de chiqueros.”

Antonio Purroy Unanua

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